La Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR)

El ACNUR «Porque esta labor nos muestra que el extranjero que sufre es uno de nosotros; nos enseña a entender que la solidaridad con otros seres humanos, incluso si nos separan de ellos fronteras nacionales, es la base que debe sustentar una paz duradera».

UN Photo/PB
Un refugiado edad avanzada (izquierda) y su familia van camino a una de las nuevas casas que se les ha asignado en Vigla.

Premio Nobel de la Paz 1954

Según el Comité del Premio Nobel «Es posible que algunas personas no crean que la labor de asistencia a los refugiados es una labor en pro de la paz (…), pero sin duda lo es, si sanar las heridas de la guerra es trabajar en pro de la paz, si promover la hermandad entre los seres humanos es trabajar en pro de la paz. Porque esta labor nos muestra que el extranjero que sufre es uno de nosotros; nos enseña a entender que la solidaridad con otros seres humanos, incluso si nos separan de ellos fronteras nacionales, es la base que debe sustentar una paz duradera».En su discurso de aceptación del premio Nobel, el Dr. G. J. van Heuven Goedhart, el entonces Alto Comisionado, declaró: «No puede existir una paz real en el mundo mientras haya cientos de miles de hombres, mujeres y niños que, por motivos ajenos a su voluntad, sólo porque han sacrificado todo lo que poseían por aquello en lo que creían, aún residan en campamentos y vivan en la pobreza con un futuro extremadamente incierto. Con el tiempo, si esperamos demasiado, los desarraigados están condenados a convertirse en presas fáciles de los aventureros políticos, a manos de los cuales el mundo ya ha sufrido demasiado. Antes de que ocurra algo así, unamos nuestras manos en un ingente esfuerzo por resolver el problema».

 

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