La Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Navi Pillay, destacó con satisfacción, durante la apertura del evento paralelo, los logros alcanzados en la lucha contra la discriminación. Señaló que para muchas mujeres y niñas el cambio positivo se refleja en la realidad de la vida diaria.

La Alta Comisionada Navi Pillay habla en un foro sobre la mujer y la discriminación denominado: “Un complejo desafío: las mujeres y la superación de las formas múltiples de discriminación”
Derechos de autor: Fotografía de la ONU/ Patrick Bertschmann
“Sin embargo, también existe otra realidad más sombría. La mayoría de los pobres del mundo son todavía mujeres, dijo Pillay, “las mujeres todavía no reciben remuneración equitativa por trabajo equitativo; las mujeres de todos los países y culturas son objeto de la violencia. Y la lucha de las mujeres por procurar la justicia se ve a menudo entorpecida por obstáculos de carácter discriminatorio, tanto en la ley como en la práctica”.
“Por lo tanto, no resulta sorprendente que la incidencia de la discriminación por motivos de raza y de género tenga efectos devastadores y de gran magnitud”, manifestó.
El concepto de este evento surgió de la Declaración y Programa de Acción de Durban de 2001 (DPAD) en los cuales se hace hincapié en las formas múltiples de discriminación.
Al llamar la atención sobre esta discriminación multifacética, La Declaración y Programa de Acción de Durban señalan que las personas más vulnerables son las que corren mayor riesgo y son por lo tanto quienes tiene mayores probabilidades de enfrentar dificultades económicas, la exclusión y la violencia.
Las mujeres son objeto de prácticas laborales discriminatorias de manera desproporcionada y a menudo se ven obligadas a trabajar en el sector informal o subterráneo. Los miembros de grupos que son objeto de la discriminación racial no gozan del acceso equitativo a la salud, la educación y la justicia, y este acceso es aún más limitado para las mujeres.
Pillay reiteró que en la Declaración y Programa de Acción de Durban “los Estados reconocieron que el racismo y la intolerancia afectan y comprometen los derechos humanos en forma diferenciada para las mujeres y las niñas”.
Los participantes del evento especial también escucharon las intervenciones de otros expertos de derechos humanos que gozan de gran reputación en sus respectivos campos en todo el mundo.
La profesora Yakin Ertürk ha ocupado desde 2003 el cargo de Relatora Especial de las Naciones Unidas sobre la violencia contra la mujer, sus causas y consecuencias.
La profesora Ertürk dijo hoy que, aunque se han alcanzado algunos logros para disminuir la discriminación, ya es hora de concebir una estrategia diferente, de replantear el concepto de igualdad de oportunidades, y de crear un nuevo “contrato de género” en el cual redefinamos nuestra identidad como hombres y mujeres, y el cual también contemplaría la cuestión de la orientación sexual.
Asimismo manifestó que el debate ahora se debe centrar en “la participación”.
Entre los miembros del panel se encontraban Hina Jilani, quien es abogada y defensora de los derechos humanos y el ex Representante Especial del Secretario General de los Defensores de los Derechos Humanos quien luchó contra las leyes discriminatorias de Pakistán durante más de 20 años.
Jilani recordó al público que existen “sesgos arraigados” en todas las sociedades, incluso en aquellas que creen tener una mayor capacidad para luchar contra la discriminación sin importar el grado de desarrollo de ese estado o sociedad. Estos sesgos ponen a los defensores de los derechos de la mujer en particular riesgo de sufrir daños.
La tercera panelista fue la profesora Patricia Sellers, ex Funcionaria Legal, Asesora Jurídica de Género y Abogada Litigante Superior Interina de los Tribunales Penales Internacionales para la Antigua Yugoslavia.
Al referirse directamente sobre su experiencia personal, Sellers dijo que el hecho de que no se puede cometer genocidio contra las mujeres representa un enorme dilema para un abogado internacional. Las mujeres tienen que “encajar” en otros grupos.
Todos los panelistas concordaron en que el género es con mucha frecuencia un
“agregado” en los documentos internacionales y que no les gustaría que el tema de género sea simplemente “incorporado” de manera superficial en el documento final de Durban.
Concordaron en que las cuestiones de género se deben integrar y aplicar de manera adecuada con el fin de que pase a ser uno de los temas centrales del programa de trabajo.