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Personas de Descendencia Africana: Progreso desde Durban

En 2001, en la Declaración y Programa de Acción de Durban (DPAD) se reconoció que las personas de descendencia africana han sido durante siglos víctimas del racismo, la discriminación racial y la esclavitud. Además se señala la importancia y la necesidad de asegurar la plena integración de estas personas en la vida social, política y económica.

Personas de Descendencia Africana
Alta Comisionada: Alta Comisionada Navi Pillay: “Examinamos el pasado para disipar los nublados que amenazan los esfuerzos en procura de un mejor futuro”.
Derechos de autor: Fotografía de la ONU / Pierre Virot

Ocho años después, la Conferencia de Examen que se celebra en Ginebra está evaluando el progreso alcanzado por la comunidad internacional respecto a la aplicación de la Declaración y Programa de Acción de Durban. En un evento paralelo de la Conferencia denominado “Las Personas de Descendencia Africana y las Perspectivas a Futuro”, la Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Navi Pillay, reconoció los innovadores logros de la Conferencia Mundial de 2001 contra el racismo, la discriminación racial, la xenofobia y las formas conexas de intolerancia. “Examinamos el pasado para disipar los nublados que amenazan los esfuerzos en procura de un mejor futuro. Adoptamos compromisos solemnes para unir esfuerzos y ejecutar un programa de trabajo común y funcional”.

Desde la primera Conferencia de Durban, se ha logrado un avance sustancial en el ámbito intergubernamental con la creación del Grupo de Trabajo de Expertos sobre las Personas de Descendencia Africana, así como por medio del Relator Especial sobre formas contemporáneas de racismo y del Experto Independiente sobre cuestiones de las minorías, todos los cuales han abordado de manera constante los asuntos relacionados con los afrodescendientes.

En el ámbito nacional, muchos países han reformado sus constituciones para incluir aspectos más claros sobre sus características multiculturales. Algunos Estados han creado instituciones nacionales con el fin de promover la igualdad racial. En algunos países se han adoptado leyes que incluyen políticas de acción afirmativa en el ámbito de la educación y han creado programas de atención de la salud dirigidos a los afrodescendientes, además de emprender otras iniciativas de interés de estas personas.

Aunque estos procesos han permitido dirigir mayor atención hacia las personas de descendencia africana y han aumentado su autonomía en cierta medida, aún persisten problemas para garantizar que no sean excluidas del goce pleno de sus derechos humanos. La crisis económica mundial actual que amenaza con socavar el acceso al trabajo, a los alimentos y la vivienda de costo razonable, a la atención de la salud y a la educación constituye un grave riesgo no sólo para la situación de los afrodescendientes sino también para todos los grupos marginados y vulnerables.

Joe Frans, presidente del Grupo de Trabajo de Expertos sobre las Personas de Descendencia Africana, destacó los resultados de estudios que revelan que muchos actos racistas no son denunciados. Citó a las personas que no tienen documentos legales como uno de los grupos más vulnerables que son explotados en forma de mano de obra barata y que “se ven privados de sus derechos”.

El Relator Especial sobre formas contemporáneas de racismo, discriminación racial, xenofobia y las formas conexas de intolerancia, Githy Muigai, dijo que una de las dimensiones fundamentales de la lucha contra el racismo reside en la superposición que existe entre la clase y la raza o etnia.

“En la mayoría de los países, los segmentos de la población que son más vulnerables en el ámbito socioeconómico están conformados de manera desproporcionada por minorías raciales o étnicas”, manifestó. “Ellos sufren en forma desmedida las consecuencias de la falta de acceso a la educación, de los bajos salarios y la vivienda inadecuada, y estas personas constituyen la mayoría de la población de las escuelas de inferior calidad y de los vecindarios y prisiones más vulnerables”. Estas tendencias contribuyen a promover aún más los prejuicios y los estereotipos, como la tendencia que existe de asociar a estas personas con la delincuencia”.

El señor Muigai dijo que es crucial que las estrategias de reducción de la pobreza estén fundamentadas en las disposiciones de no discriminación del derecho internacional de los derechos humanos.

El Experto Independiente sobre cuestiones de las minorías, Gay McDougall, ilustró las barreras institucionales que están arraigadas y que impiden la plena participación de las personas afrodescendientes presentando poniendo como ejemplo la situación ocurrida en New Haven, Estados Unidos, en la que todos los bomberos negros habían reprobado un examen para efectos de ascenso, mientras que todas las mejores calificaciones fueron obtenidas por bomberos blancos.

La Baronesa Young de Hornesy, quien es la Embajadora del Reino Unido para el Año Europeo del Diálogo Intercultural, habló sobre la función que desempeñan el arte y la industria creativa en el esfuerzo por producir un cambio positivo y efectivo. “Las artes pueden transmitir mensajes a poblaciones con diferentes niveles de alfabetización y de recursos educativos”, expresó.

Maria Alexandra Ocles, Coordinadora de la Red Regional para la Igualdad Racial en América Latina y parlamentaria de la Asamblea Nacional Constituyente de Ecuador, habló sobre lo crucial que es la participación política, en particular para las mujeres afrodescendientes, y señaló que este es uno de los mayores desafíos que enfrentan estas mujeres.

Otros panelistas, incluidos Edna Santos Roland, Experta Eminente Independiente sobre la aplicación de las disposiciones de la Declaración y Programa de Acción de Durban; Claire Kamau Roberts, Relator Especial sobre las personas de descendencia Africana y discriminación racial de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos; así como Alvaro Bello, profesor de la Universidad de Temuco de Chile, compartieron experiencias nacionales y regionales sobre el racismo y los mecanismos creados para combatirlo.

En el discurso pronunciado en la reunión, la señora Pillay dijo que “hay un número desmedido de desafíos que todavía se deben afrontar dado que la aplicación de las acciones se encuentra muy rezagada con respecto a la retórica de los compromisos. Además, hay una necesidad clara y urgente de vigilar con sumo cuidado la aplicación de las acciones, sobre todo durante este período de crisis económica y financiera que puede acabar con los aciertos del pasado y puede provocar el recrudecimiento de la discriminación contra quienes son percibidos como intrusos depredadores, en particular los migrantes”.