El tema para el octagésimo período de sesiones de la Asamblea General de las Naciones Unidas, que dará comienzo el martes 23 de septiembre de 2025, es "Juntas y juntos somos mejores: más de 80 años al servicio de la paz, el desarrollo y los derechos humanos".
Elección de la Presidenta del octagésimo período de sesiones de la Asamblea General
Su Excelencia Annalena Baerbock, Ministra Federal de Relaciones Exteriores de Alemania, fue elegida para ocupar el cargo de Presidenta del octogésimo período de sesiones de la Asamblea General. La elección se llevó a cabo en la Sede de las Naciones Unidas, en Nueva York, el 2 de junio de 2025.
En su resolución “Revitalización de la labor de la Asamblea General” (A/RES/71/323), la Asamblea decidió pedir a las personas candidatas a la presidencia de la Asamblea General que presentaran sus visiones estratégicas y celebraran diálogos interactivos oficiosos con los Estados Miembros, para contribuir así a la transparencia e inclusividad del proceso.
Durante un diálogo interactivo oficioso, celebrado el 15 de mayo de 2025, la candidata al cargo de Presidenta del 80º período de sesiones de la Asamblea General presentó su declaración de visión y respondió a las preguntas de los Estados miembros, los representantes de la sociedad civil y diversas partes interesadas.
- Comunicado de prensa (en inglés): La Asamblea General elige a Annalena Baerbock, de Alemania, presidenta del 80.º período de sesiones, y selecciona las mesas de las comisiones principales [GA/12685].
- Noticias ONU: Unidos somos mejores, afirma Annalena Baerbock, la próxima presidenta de la Asamblea General
- Vídeos:
Diálogo interactivo oficioso (15 de mayo 2025; 3 horas y 17 minutos)
Elección de Annalena Baerbock (2 de junio de 2025; 14 minutos)
Encuentro informal con la prensa (2 de junio de 2025; 10 minutos)
Su Excelentísima Señora Annalena Baerbock
Presidenta del octagésimo período de sesiones de la Asamblea General
La embajadora Annalena Baerbock fue Ministra Federal de Relaciones Exteriores de Alemania desde diciembre de 2021 hasta mayo de 2025. En ese cargo, abogó firmemente por el sistema multilateral con las Naciones Unidas como núcleo central.
En 2018, fue elegida Copresidenta de Alianza 90/Los Verdes y ocupó el cargo de líder del partido hasta 2022. Fue diputada electa del Bundestag alemán desde 2013 hasta junio de 2025.
Previamente, fue Presidenta de su partido en el estado federado de Brandemburgo. Antes de ser elegida diputada del Bundestag, Annalena Baerbock asesoró al grupo parlamentario de su partido en el Bundestag alemán en asuntos de política exterior y seguridad.
De 2005 a 2008, fue jefa de oficina y miembro del personal de Elisabeth Schroedter, miembro del Parlamento Europeo. Annalena Baerbock nació en Hanover el 15 de diciembre de 1980.
Tiene un título de maestría en Derecho (LLM) de la Escuela de Economía y Ciencias Políticas de Londres y es licenciada en Ciencias Políticas por la Universidad de Hamburgo.
Volver al principioAnnalena Baerbock
Presidenta del 80º período de sesiones de la Asamblea General de las Naciones Unidas
Declaración de principios
Juntas y juntos somos mejores: las Naciones Unidas a los 80 años Aunar esfuerzos para forjar un futuro mejor para todos
Hace 80 años se fundaron las Naciones Unidas para unir al mundo en torno a una visión compartida de paz y cooperación.
Ochenta años, más que la vida media de las personas.
Nuestras formas de vida pueden diferir, pero todas las personas de este planeta compartimos las mismas aspiraciones, a saber, vivir sin pobreza y mantener a nuestra familia a salvo de conflictos y violencia, independientemente del lugar del que procedamos. Porque la humanidad es indivisible.
En todo el mundo, las Naciones Unidas son el rostro de esta humanidad. Salvan vidas. Previenen conflictos y ayudan a poner fin a la violencia. Promueven la libertad, el desarrollo, los derechos humanos y un planeta sano.
En este espíritu, el preámbulo de la Carta de las Naciones Unidas subraya “la igualdad de derechos de hombres y mujeres y de las naciones grandes y pequeñas”, idea que constituye la piedra angular del orden internacional.
Sin embargo, en su 80º aniversario, el sistema multilateral, con las Naciones Unidas como elemento central, está sometido a una ingente presión política y financiera. El corazón de este sistema, la Asamblea General, no puede permitirse quedarse de brazos cruzados. No podemos permitirnos que nos separen el interés propio y la desconfianza. En mi opinión, tenemos que adaptar la forma en que respondemos a los retos de nuestra vida a las realidades de hoy. Juntas y juntos.
Debemos aunar esfuerzos para forjar un futuro mejor para todos. Al hacerlo, la Carta de las Naciones Unidas seguirá siendo la piedra angular de nuestras aspiraciones colectivas y de nuestro trabajo conjunto.
Como Asamblea General, órgano más representativo del mundo, tenemos la responsabilidad compartida de proteger nuestros logros del pasado, abordar los problemas mundiales de la actualidad y adaptarnos a los retos del futuro. Durante mi mandato como Presidenta de la Asamblea General, de ser elegida, me comprometo a actuar a tal fin como intermediaria imparcial aquí en Nueva York, trabajando de forma transparente e inclusiva. Entablaré un diálogo basado en la confianza con todos los Estados Miembros para llegar a un consenso, de modo que las Naciones Unidas puedan lograr resultados para las generaciones presentes y futuras.
Juntas y juntos somos mejores: focalización, reforma y transparencia en las Naciones Unidas
Ante retos sin precedentes, ha llegado el momento de actuar.
Considero humildemente que los Estados Miembros están cada vez más convencidos de que la labor de las Naciones Unidas se ha de focalizar, implementando las numerosas decisiones y mandatos importantes que ya tenemos encomendados.
Para ello, las Naciones Unidas necesitan una financiación adecuada, además de estructuras eficaces y eficientes mejor coordinadas y sin duplicaciones. Haré especial hincapié en el fomento de las reformas, en estrecha coordinación con la Iniciativa ONU80 del Secretario General y en colaboración con todos los Estados Miembros. La Asamblea General, donde todos los Estados Miembros tienen voz y voto, debe deliberar sobre la mejor manera de que nuestra Organización tome decisiones que beneficien a todos.
No debemos abstenernos de pensar de manera audaz en todo el sistema de las Naciones Unidas para que la Organización esté centrada y sea idónea y capaz de alcanzar sus objetivos fundamentales, en consonancia con sus principios fundacionales. El Pacto para el Futuro es nuestro plan sobre las acciones que debemos adoptar a fin de lograr un futuro mejor para la humanidad. La implementación del Pacto será el eje de mi Presidencia, con miras a consolidar la agenda establecida por mis predecesores.
En estos tiempos difíciles, las Naciones Unidas necesitan un liderazgo abnegado para ser fuertes. En el octogésimo período de sesiones de la Asamblea General, las Naciones Unidas habrán de elegir a su próximo Secretario General. Para mí será sumamente importante organizar el proceso de selección, de acuerdo con las resoluciones de la Asamblea General, basándome en las mejores prácticas de procesos anteriores. La transparencia y la inclusividad serán mis principios rectores.
Juntas y juntos somos mejores: unas Naciones Unidas que logren avances en relación con la paz, la sostenibilidad y la justicia
La Carta de las Naciones Unidas otorga a la Asamblea General un papel central en la tarea de consolidar y mantener una paz duradera. Ello es y seguirá siendo una prioridad fundamental.
En mi opinión, es crucial seguir reforzando este papel en estrecha colaboración con el Consejo de Seguridad y la Comisión de Consolidación de la Paz, fomentando al mismo tiempo alianzas innovadoras en aras de la paz. La paz sostenible solo puede lograrse con la participación de todos. La humanidad es indivisible.
Por ello, prestaré especial atención a la participación plena, igualitaria, segura y significativa de las mujeres y la juventud en todos los esfuerzos de paz. El 25º aniversario de la resolución 1325 (2000) del Consejo de Seguridad es una buena oportunidad para avanzar en la implementación de la agenda sobre las mujeres y la paz y la seguridad. Porque donde las mujeres no están seguras, nadie está seguro.
La Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible es un pilar importante para construir un mundo más justo y sostenible. Tengo la voluntad de ayudar a facilitar los avances en la consecución de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, incluidos el desarrollo socioeconómico y la erradicación de la pobreza, objetivos que sufrieron importantes reveses durante la pandemia de enfermedad por coronavirus (COVID-19). La Cumbre Mundial sobre Desarrollo Social posibilitará que los dirigentes mundiales fomenten el desarrollo social inclusivo.
Haré todo lo que esté en mi mano para ayudar a avanzar en la consecución de los Objetivos de Desarrollo Sostenible en estrecha cooperación con el Consejo Económico y Social y otros actores pertinentes. El resultado y el seguimiento sólidos de la Cuarta Conferencia Internacional sobre la Financiación para el Desarrollo, incluido el apoyo a la reforma de la arquitectura financiera internacional, serán fundamentales para alcanzar este objetivo. Porque nuestras instituciones financieras tienen que reflejar las realidades del siglo XXI.
Para que nuestro mundo sea más justo y más seguro, tenemos que reforzar nuestra determinación de luchar contra la crisis climática. Esta crisis no conoce fronteras, y ningún país puede evadir sus consecuencias. Con cada décima de grado que suben las temperaturas, nuestro mundo se vuelve más peligroso, sobre todo para los Estados más vulnerables, y más personas se ven obligadas a abandonar su hogar. Si no actuamos ahora, tendremos que hacer frente a unos costos mucho más elevados en el futuro. Inversamente, si aunamos nuestras fuerzas para contener la mayor crisis de seguridad de este siglo, también podremos impulsar el crecimiento y el desarrollo en todo el mundo. Juntas y juntos somos mejores.
Como Presidenta de la Asamblea General, me aseguraré de que la Asamblea siga siendo un órgano en el que se impulsan tanto el desarrollo sostenible como la justicia climática.
Sabemos que la seguridad, el desarrollo sostenible y los derechos humanos están interrelacionados. Respetar el derecho internacional, el derecho internacional de los derechos humanos y el derecho internacional humanitario es esencial para hacer realidad un mundo en el que todas las personas puedan vivir en condiciones de paz y dignidad. Por lo tanto, fomentar la justicia y la rendición de cuentas debe seguir siendo prioritario en la labor de la Asamblea General.
Las tecnologías digitales y emergentes nos están cambiando radicalmente la vida. Debemos aprovechar su potencial en los tres pilares de las Naciones Unidas, garantizando al mismo tiempo su seguridad y fiabilidad. Trabajaré para salvar las brechas digitales apoyando la creación de capacidad y el acceso universal a fin de que todo el mundo pueda participar en el espacio digital.
Juntas y juntos somos mejores: unas Naciones Unidas en las que todos tengamos cabida
La Asamblea General es el lugar donde se reúnen todas las naciones y donde cada país tiene voz y voto. Estas perspectivas diversas son nuestra fortaleza. Hemos visto una y otra vez que la labor de la Asamblea mejora cuando las decisiones se basan en una gran variedad de aportaciones y en consultas amplias. Este enfoque, a veces agotador, será la estrella que me guíe, teniendo presente el papel fundamental que desempeñan la sociedad civil, la ciencia y la investigación, y otras partes interesadas. Prestaré especial atención a las voces de la juventud y a sus intereses, porque construir un futuro mejor solo es posible dialogando con las generaciones venideras.
Para garantizar que la Asamblea General sea un foro verdaderamente global, el multilingüismo será crucial durante mi mandato.
Descargar la Declaración de principios
Discurso de aceptación de la Excma. Sra. Annalena Baerbock
tras ser elegida Presidenta de la Asamblea General
para el octogásimo período de sesiones
Puede ver el discurso en UN WebTV o leerlo en formato PDF.
Sr. Presidente,
Sr. Secretario General,
Excelencias,
señoras y señores:
En primer lugar, expreso mi especial gratitud a Su Excelencia el Presidente Philemon Yang por sus amables palabras y su orientación. Su sabio, inspirador y unificador liderazgo de la Asamblea General me guiará durante mi mandato.
Excelencias, estimadas y estimados colegas:
Gracias por su abrumador apoyo y su confianza.
Me siento profundamente agradecida y honrada por tener el honor de servirles a todos ustedes y presidir la Asamblea General durante su octogásimo período de sesiones.
Como subrayá en el diálogo interactivo oficioso, servirá a los 193 Estados Miembros como intermediaria imparcial y unificadora.
Como Presidenta de la Asamblea General, entablará un diálogo basado en la confianza con todos los Estados Miembros.
Mi puerta siempre estará abierta.
JUNTAS Y JUNTOS SOMOS MEJORES.
Este es el lema de mi Presidencia, que guiará mi labor como Presidenta de la Asamblea General. Me complace saber que tantos de ustedes comparten esta idea.
Cuando los visitantes vienen a la Asamblea General, obviamente no entran por estas puertas de vidrio, sino que lo hacen por un pasillo estrecho en el tercer piso, en el que se topan con una cita de Dag Hammarskjöld, segundo Secretario General de las Naciones Unidas:
“Las Naciones Unidas no fueron creadas para llevar a la humanidad al cielo, sino para salvarla del infierno”.
Es un recordatorio contundente.
Esta Organización se fundó sobre las cenizas de la Segunda Guerra Mundial.
Con todo, la respuesta a los horrores de la guerra fue una visión común: no el paraíso, sino una visión esperanzadora, una visión basada en los derechos humanos, en el respeto del derecho internacional, en la coexistencia pacífica y en la cooperación internacional en beneficio de todos los pueblos.
Hoy vivimos tiempos difíciles. Caminamos sobre una cuerda floja de incertidumbre. Pero el nacimiento de las Naciones Unidas hace 80 años nos recuerda que ya hemos vivido tiempos difíciles. Depende de nosotros afrontar estos retos.
Puede que procedamos de regiones diferentes y de entornos diferentes. Puede que veamos el mundo desde perspectivas diferentes. Y puede que en ocasiones incluso discrepemos.
Sin embargo, cuando nos reunimos en las Naciones Unidas, nos unen esta visión común y los principios fundacionales de las Naciones Unidas.
La Carta es y seguirá siendo la base indiscutible de nuestra labor.
Como Presidenta de la Asamblea General, tengo la determinación de defender nuestra Carta y los propósitos y principios que en ella se consagran.
Me centrará en lo que podemos hacer conjuntamente en vez de preguntar quá nos divide, porque juntas y juntos somos mejores.
El octogásimo período de sesiones de la Asamblea General será un momento crucial para nuestra Organización.
Las Naciones Unidas, elemento central del sistema multilateral, están sometidas a una ingente presión política y financiera.
Más de 120 conflictos armados nos recuerdan que la misión primordial de las Naciones Unidas, a saber, “preservar a las generaciones venideras del flagelo de la guerra”, sigue sin cumplirse.
Alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible será imposible sin las “acciones audaces, ambiciosas, aceleradas, justas y transformativas” que nos comprometimos a emprender en el Pacto para el Futuro. No obstante, las cosas no serían mejores sin las Naciones Unidas.
De consuno hemos hecho muchos avances en los últimos 80 años.
Del mismo modo que los padres fundadores —y tambián algunas madres fundadoras— de nuestra Organización decidieron aunar sus esfuerzos, nosotros tambián debemos aunarlos.
A fin de preservar lo que las Naciones Unidas han logrado desde su creación en 1945.
A fin de hacer frente a las crisis mundiales actuales.
A fin de adaptarnos a los retos incipientes y futuros.
Como Presidenta, mi primer objetivo clave será ayudar a los Estados Miembros a que renueven y reorienten nuestra Organización y hagan que sea idónea y se adapte al siglo XXI.
Esta Organización necesita una financiación adecuada y fiable. Al mismo tiempo, tenemos que aumentar la eficiencia y la eficacia de todo el sistema.
Sr. Secretario General, quisiera darle las gracias por su liderazgo a este respecto y por poner en marcha la Iniciativa ONU80, que constituye una importante oportunidad para lograr que las Naciones Unidas sean más fuertes y eficaces.
Al igual que muchas delegaciones, celebro que usted se haya comprometido a entablar consultas estrechas con los Estados Miembros durante este proceso.
Como Presidenta de la Asamblea General, hará especial hincapiá en garantizar que se tengan en cuenta las perspectivas y los intereses de todos los Estados Miembros. Ello significa que nosotros, la Asamblea General, tambián tenemos que hacer los deberes.
Si bien debemos ser audaces y ambiciosos y estar dispuestos a tomar decisiones difíciles, la Iniciativa ONU80 no debe ser un mero ejercicio de recorte de gastos.
Nuestro objetivo común es una Organización fuerte, centrada, ágil e idónea, capaz de alcanzar sus objetivos fundamentales.
Necesitamos unas Naciones Unidas que logren avances en relación con la paz, el desarrollo y la justicia.
Esto me lleva a la segunda tarea principal para el próximo período de sesiones.
El Pacto para el Futuro es nuestro plan sobre las acciones que debemos emprender para forjar un futuro mejor para todos.
Las personas de todo el mundo deben sentir que nuestra labor contribuye de manera real a su vida cotidiana.
La Asamblea General es el órgano deliberativo y normativo principal y más representativo de las Naciones Unidas. Está en nuestras manos aprovecharlo al máximo.
Es fundamental seguir reforzando el papel de la Asamblea General en lo que respecta a las cuestiones de paz y seguridad, en estrecha cooperación con el Consejo de Seguridad y la Comisión de Consolidación de la Paz.
Sin embargo, sin desarrollo sostenible nunca se alcanzará una paz duradera.
Pese a ello, menos de la quinta parte de las metas de los Objetivos de Desarrollo Sostenible van por buen camino.
Un aspecto clave del octogásimo período de sesiones será la promoción de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, trabajando estrechamente con el Consejo Económico y Social y otros asociados pertinentes.
Los tres pilares de la Carta de las Naciones Unidas —la paz y la seguridad, el desarrollo y los derechos humanos— están profundamente interrelacionados.
Respetar el derecho internacional, el derecho internacional de los derechos humanos y el derecho internacional humanitario es esencial para hacer realidad un mundo en el que todas las personas puedan vivir en condiciones de paz, prosperidad y dignidad.
JUNTAS Y JUNTOS SOMOS MEJORES, sí, pero para ello debemos jugar en equipo: mi tercera prioridad son unas Naciones Unidas en las que todos tengamos cabida.
Considero que nuestra fortaleza reside en la diversidad de la Asamblea General. Este es el lugar donde se reúnen todas las naciones y donde cada país tiene voz y voto.
Como Presidenta, me propongo velar por que se tenga en cuenta esta multitud de perspectivas. Por que se escuche a cada Estado Miembro, región y grupo.
Por que la Asamblea General sea un foro verdaderamente inclusivo, activando, por ejemplo, la Mesa y aprovechando los diferentes formatos interactivos de mis predecesores.
Ello incluye el proceso de revitalización, así como la selección del próximo Secretario o Secretaria General, que será un asunto central del octogásimo período de sesiones.
La transparencia y la inclusividad serán fundamentales.
Organizará el proceso de selección de acuerdo con las resoluciones de la Asamblea General y me basará en las mejores prácticas de procesos anteriores.
Sin embargo, dependo del apoyo y el compromiso de ustedes, porque la Asamblea General solo será fuerte en la medida en que lo sea el compromiso de sus miembros.
Como quinta mujer que ocupa este cargo en 80 años, soy plenamente consciente de que la paz y el desarrollo solo pueden sostenerse si la mitad de la población mundial, es decir, las mujeres, se sientan a la mesa en pie de igualdad.
Un multilateralismo inclusivo conlleva tambián colaborar con la sociedad civil y especialmente con la juventud. El resultado y la legitimidad de las decisiones de la Asamblea General mejora cuando estas se basan en una gran variedad de aportaciones y en consultas amplias.
La comunicación activa y el fomento de una mejor comprensión de las Naciones Unidas serán vitales durante el octogásimo período de sesiones, en particular en estos tiempos de desinformación.
Para garantizar que fomentamos nuestro entendimiento y que no se deja de escuchar ninguna voz, me comprometo a promover el multilingüismo, un valor básico de las Naciones Unidas.
Integrará este principio en la labor diaria de mi Oficina, basándome en la excelente labor acometida por mi predecesor, y con un equipo de la Oficina de la Presidencia de la Asamblea General verdaderamente diverso y multilingüe en el que están representados todos los grupos regionales. Esto solo es posible gracias a las generosas contribuciones de ustedes al fondo fiduciario y a las magníficas adscripciones a mi equipo de todos los diversos grupos regionales, por lo que les estoy muy agradecida.
Sr. Presidente, Excelencias, señoras y señores: 80 años despuás, el mundo no se parece al paraíso, pero es el mundo que tenemos. Esta es la tarea de nuestro tiempo:
Lograr que las Naciones Unidas sean idóneas y prepararlas para el futuro.
Defender la Carta.
Lograr resultados tangibles para todos.
Para mí es un honor trabajar con todos ustedes en esta ardua tarea.
JUNTAS Y JUNTOS SOMOS MEJORES.
Muchas gracias.
Volver al principio